El pasado viernes 24 de abril, la comunidad educativa del Colegio Alborada vivió una tarde de profunda reflexión y calidez humana. En el marco de los encuentros organizados por Alborapa, el reconocido poeta, profesor y escritor Enrique García-Máiquez nos visitó para compartir las claves de su pensamiento sobre un tema tan sugerente como necesario: «Ser mejores: el camino de la nobleza de espíritu».
Una «Aristocracia» para todos
Desde el inicio, García-Máiquez dejó claro que su propuesta no es elitista, sino una «llamada a la excelencia» accesible para cualquiera. Con un tono lleno de humor y anécdotas personales —como su propia “calvicie” llevada con orgullo de estirpe —, el ponente alertó sobre la pérdida de valores en nuestra sociedad actual. Palabras como honor, deber, firmeza o moral parecen estar desapareciendo de nuestro vocabulario cotidiano.
Para García-Máiquez, la solución no es la competitividad ni el mérito individualista, sino la hidalguía, a la que define como una «ética del agradecimiento». El hidalgo no es aquel que se cree hecho a sí mismo, sino el que reconoce con humildad: «Me porto bien porque mi padre me enseñó a hacerlo».
Decálogo de la Nobleza de Espíritu
A lo largo de su intervención, desgranó varias ventajas y pilares para cultivar esta nobleza en el hogar y en el colegio, entre otras:
- El orgullo de «mi aldea»: Invitó a las familias a estar orgullosas de lo propio (su familia, su colegio, su ciudad), comparando este sentimiento con un río que, aunque sea pequeño, es el nuestro y por eso lo amamos.
- La soberanía familiar: Animó a los padres a ejercer como «señores soberanos» en sus casas, creando fueros o normas propias que den identidad a la familia, desde ritos especiales hasta tradiciones compartidas.
- Poner «alas a la libélula»: En uno de los momentos más bellos, explicó que la verdadera elegancia consiste en dar dignidad a los demás, «poniendo alas» a los demás en lugar de cortárselas.
- La virtud de la verdad: Recordó que, para cualquier espíritu noble a lo largo de la historia, la palabra dada es sagrada y la veracidad es la virtud fundamental.
Un legado que se transmite
La conferencia concluyó con una potente apelación a la responsabilidad de los padres y educadores. Citando a Shakespeare, Enrique lanzó un reto a los asistentes: «Tú tuviste un padre; que tus hijos puedan decir lo mismo».
Educar en la nobleza de espíritu no es otra cosa que dar ejemplo, un esfuerzo que, según el ponente, nos mejora a nosotros mismos en el proceso de intentar ser el referente que nuestros hijos merecen.
Desde Alborapa, agradecemos a Enrique García-Máiquez su generosidad y su capacidad para recordarnos que, en los cimientos de nuestro colegio y nuestras familias, siempre hay una invitación a mirar más alto y a vivir con un corazón más grande.





